jueves, 19 de febrero de 2015

El Retrato del Duque de Lerma de Rubens en el sello de 10 pesetas de España.

Desde que en España apareció el primer sello de este país en el año 1850 han sido gran número de motivos culturales empleados para ilustrar los sellos: personajes históricos, monumentos, obras arquitectónicas, escultóricas, pictóricas, que han puesto de relevancia la vinculación de la filatelia con la cultura.

1.Sello de España que representa el Retrato de Duque de Lerma a Caballo pintado por Rubens.

Son muchos los sellos dedicados al mundo de la pintura, destacando una serie de pintura española. En el año 1958 se había establecido que el Día del Sello fuese el 24 de marzo, emitiéndose una serie dedicada a diferentes pintores relacionados con España. Desde que se estableció esta fecha para conmemorar dicha efeméride, se emitieron, desde el año 1958 (Goya) hasta el 1979 (Juan de Juanes), un total de 22 series.


2. Carta franqueada con el primer sello emitido en España. Fuente imagen Foro el Ágora de Filatelia.


Pero además de esta mítica serie larga, numerosos sellos han plasmado obras de pintores famosos, una de ellas es la serie emitida el 28 de mayo de 1962 dedicada a Pedro Pablo Rubens.

La serie formada por 4 sellos que reproducen distintas obras de este celebre pintor:

-Sello de 25 céntimos: Fernando de Austria en la Batalla de Nördlingen.

-Sello de 1 peseta: Autorretrato de Rubens en el Jardín del Amor.

-Sello de 3 pesetas: Felipe II.

-Sello de 10 pesetas: Retrato Ecuestre del Duque de Lerma a la que dedicaré esta entrada para el Blog Articulado.


3. Sello de 40 céntimos de peseta perteneciente a la serie dedicada a Velázquez en el año 1959, que representa un fragmento de las Hilanderas.

En el año 1603 el pintor viaja a Valladolid, donde estaba establecida la corte, como enviado del Duque de Mantua.

Durante su estancia realiza uno de los mejores retratos que alberga el Museo del Prado, y del hombre más poderoso de España de la época de Felipe III y valido del Rey, el Duque de Lerma, tal era su influencia que Rubens relató lo siguiente:
“El rey refirió a un caballero al Duque de Lerma, a lo que el caballero contestó que de haber podido conseguir esta audiencia no habría tenido necesidad de visitar al rey”
Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, V marqués de Denia, y duque de Lerma además fue un gran mecenas y coleccionista de arte privado, rivalizando con Felipe III.
Entre sus obras de pintura se encontraban obras del Greco, Antonio Moro, Sánchez Coello, Bartolomé y Vicente Carducho, Pantoja de la Cruz, Tiziano, Rubens, Fra Angélico y El Bosco, así como copias de Rafael por Pietro Facchetti y de Jan van Eyck por Michiel Coxcie.

4. Sello emitido por España el 24 de Marzo de 1961, que representa el Martirio de San Mauricio pintado por el Greco.

Lerma que de su padre solo heredo 21 cuadros comenzó a coleccionar seriamente con la subida al trono de Felipe III en 1598, sobre todo de artistas florentinos y flamencos, que se habían reunido en el círculo de artistas que Felipe II creó en torno al Escorial.
Además heredó obras de sus tíos Tomás de Borja, arzobispo de Zaragoza, y Bernardo de Sandoval y Rojas, cardenal arzobispo de Toledo. Antes de retirarse de la corte en octubre de 1618 tenía más de 2740 pinturas.
En 1603 el Duque de Mantua envió a España a Pedro Pablo Rubens con una colección de pintura para regalar a Felipe III y al Duque de Lerma. Rubens realizó el retrato ecuestre al Duque de Lerma, siendo uno de los primeros retratos ecuestres realizados a un personaje que no era miembro de la realeza, y es una imagen de tamaño natural.


Cristina Martín San Roque. El Salón de Cris.

martes, 17 de febrero de 2015

Levitación

  A sus oídos llegaba el fresco romper de las olas. El suave viento se colaba inquieto en la habitación por entre las cortinas. Un extraño fulgor helado iluminaba la estancia, una luminosidad azul... Se oían tristes las notas de un piano, lejanas. No podían dejar de mirarse el uno al otro, con sorpresa, con familiaridad, con frialdad. Había perdido la noción del tiempo, pero daba igual. Aunque todo estaba oscuras, podía verla perfectamente, tal y como la había imaginado desde que se fue para no volver. La luna oteaba desde lo alto, no quería perderse ni un movimiento, ni una mirada. Olor a jazmín. Se observaban desde la distancia, con una extraña sensación de incertidumbre, y a la vez levitando, como si entre las nubes se encontrasen. Las luces y las sombras jugaban en ellos, caprichosas, cual ninfas bañándose en las frondosas profundidades de un bosque.
   No encontraba palabras para explicar sus sentimientos, que eran muchos y a la vez muy intensos. Inesperado llegó el sol, también interesado en lo que ocurría en la antigua y solitaria habitación de mármol en las paredes y óleos en los suelos. Con sus alargados dedos dorados nacieron sentimientos nuevos. El calor invadió su corazón. Ahora podía verla mejor. Entonces, tras hundirse desesperado en su mirada de catarata como un suicida en una azotea, comprendió.

- Te he echado de menos.-Consiguió decir al fin. Ella no dijo nada, sólo le tendió una mano. Y él no vaciló en juntarse con ella para no soltarla... jamás.


Sergio Rodriguez Espejel. Los Seres Únicos.

sábado, 14 de febrero de 2015

La cerradura en negro.

 De nuevo, mis más modestas y molestas palabras tienen su origen en una vivencia personal. En esta ocasión, la bombillita se encendió después de haber charlado con unos "peculiares" cerrajeros. Comencemos.

   La semana del 19 de enero, la cerradura del piso en el que vivo se rompió. La causa de la rotura poco importa, pues lo realmente importante viene cuando decidimos llamar a un cerrajero. Tras buscar por Internet, llamé desde mi móvil. A los veinte minutos llegaron una mujer y un hombre con una caja de herramientas. Empezaron con lo suyo mientras yo los observaba. Pronto me di cuenta de que esta pareja estaba más preocupada por agradarme que por arreglar la cerradura. Pero al fin, con unos métodos más ortodoxos que cualquier otra cosa, consiguieron arreglar (más o menos) el problema.

 Llegó la hora de decidir si cambiar la cerradura por otra, lo cual dispararía el precio a 180€ extra, o dejar la que habían conseguido arreglar. La mujer, que llevaba la voz cantante, aconsejó que lo prudente era cambiarla. Tras contarme mil y una batallitas que poco escuché, comenzó su peculiar discurso, en el cual me dijo que podría hacerme el favor de no cobrarme el IVA, eso si: "¡qué no se entere mi jefe!" Pronto vi que no era la primera vez que pronunciaba esas palabras, y mucho menos iban a ser las últimas. Al ver mi cara de desaprobación, la mujer no insistió más con esta idea... hasta que su mente hizo clic y me soltó la siguiente perla: "oye... ¿y el seguro?, ¿tenéis seguro? Podéis decirle cualquier cosa: que os han echado pegamento en la cerradura, que se ha roto por el frío..." Yo aquí no sabía si lo decía en serio, o era una broma para relajar la cara que se me había quedado con la idea de pagarle en negro. Lamentablemente, iba en serio. Yo no le contesté, simplemente dejé correr esas palabras con la esperanza de que se perdieran. Pero no. Lo volvió a sugerir. Mi respuesta, con mis compañeros de piso delante, fue: "No. Yo no hago esas cosas" No penséis que me encuentro en situaciones así a diario. Mis palabras hacían más referencia a que soy una persona que piensa que las reglas, todas, se deben de cumplir. Era mi primera vez en una escena de este calibre. Pero mis pensamientos eran claros: no voy a estafar a un seguro ni a engañar. La cosa se quedó así. La peculiar pareja nos metió un sablazo de 100 pavos por el arreglo, y nosotros con la tarea de comprar la pieza que había que sustituir. Mi hermano se encargó de esto y ya funciona a la perfección.

 Pero lo que verdaderamente me dejó trastocado fue un comentario de alguien de mi alrededor: "¡Qué mal te va a ir en la vida!" Esa fue la respuesta a mi decisión de no estafar a un seguro o a engañar. Resulta raro que a una persona por querer hacer las cosas como se han acordado la tachen de tonta. Pero, por desgracia, los que pensamos que cobrar en negro, estafar seguros, saltarse señales de "stop", cruzarse en una rotonda y demás son errores, somos los raritos, somos "a los que les va a ir mal en la vida".

   Es triste saber que mucha gente piensa que el cumplimiento de las leyes es de tontos. Es muy triste. Afortunadamente también habrá muchísimas personas que estén a favor de respetar las órdenes establecidas, o eso quiero creer. Al menos, me consuela estar saliendo con una persona que piensa igual que yo en este sentido, al igual que en muchos otros, y me apoya en mis decisiones.

   Cada cual con sus actos. Pero, precisamente por eso, estamos tan jodidos. Sí. Estamos tan jodidos porque, a pesar de que existan personas que respeten las leyes, por cada subnormal que la incompla deliberadamente, pensando que no pasa nada si se estafa o se cobra en negro, se nos viene abajo todo el sistema que intentamos que persista. Y lo peor, repito, es que los que las cumplimos seamos los raritos. Es más, los que las incumplen se creen en su derecho de recriminar a los que respetan las leyes. Un ejemplo claro es lo que se ve día a día en las rotondas de este país: si tú vas por tu derecha para abandonarla y un subnormal se cruza desde la izquierda, la culpa te la echa a ti por no dejarle pasar. Por suerte no me ha pasado esto, aún.

   En fin, que lo dicho: allá cada uno con su conciencia. Deseo fervientemente que cada vez más gente deje de pensar en que lo más normal es hacer chanchullos. Todo en esta vida es extrapolable a la ciencia. Y esta nos dice que la entropía total del universo permanece constante, y que los cambios producidos en un sistema son contrarrestados con otros cambios en el entorno. Pues bien, si un desgraciado no paga el IVA, se cruza en rotondas o estafa a seguros, habrá alguien que lo pagué, para intentar mantener una constancia global. Y creo que me voy a ir ya, que con tanto estudiar para los exámenes estoy delirando.

P.D.: Putos cerrajeros.

Carlos Manzano del Valle. Palabras Molestas.

sábado, 10 de enero de 2015

Pesadilla


Los más oscuros pensamiento erraban libremente por mi cabeza. Unos inconexos, otros ya olvidados. Todos ellos se me presentaban lejanos, ajenos, como los ecos de un coro en una gran catedral. Se iban sucediendo en una vorágine desordenada y hueca, rápidos como una cascada, certeros como la apolínea flecha. Finalmente, se me presentó una imagen clara y nítida: el cuerpo exánime de mi querido abuelo rodeado por una luz cegadora y un silencio atronador. Entonces desperté. Las más pesadas lágrimas recorrían mi rostro, mi respiración galopaba desbocada, ahogándose en mi garganta, mi corazón palpitaba como un acelerado timbal solitario. La más honda tristeza se apoderó de mi alma. "Está muerto, muerto, muerto..." Un halo de luz salvadora salió de mi mente: "No, no está muerto, no puede estar muerto, ha sido un sueño..." Pero, vapuleada por los más sórdidos pensamientos, la esperanza se hundió en el más profundo precipicio y continuaron las más cálidas y sentidas lágrimas de mi corazón. Procuré serenarme, olvidarme, recuperar la luz perdida. Una y otra vez, ésta volvió a hundirse entre las bravas olas del fruioso océano. Por fin, agotando todas las fuerzas que me quedaban, conseguí abrir las aguas del oscuro mar de mi malévolo subconsciente y la luz brilló; primero temerosa, lánguida; luego un poco más consistente; y después alumbró las domadas olas en toda su extensión, convirtiendo la salada espuma en el motor de mi razón.

     Cuando, pasada una eternidad, volví a ver a mi abuelo, lo abracé más fuerte de lo que nunca lo había hecho.

Sergio Rodríguez Espejel. Los Seres Únicos.

jueves, 8 de enero de 2015

Reflejo en las aguas del pozo de Demócrito

Digo pretender la reflexión, digo estar reflexionando, pero siempre estoy preguntando. Digo pretender hacer filosofía, digo ser un filósofo, pero siempre estoy preguntando. ¿Por qué la reflexión? ¿Por qué la filosofía? ¿Por qué la pregunta?

El hombre quiere conocer. El hombre es consciente de sí, el hombre es consciente de lo demás.
El hombre quiere conocerse, el hombre quiere conocer lo demás. Todos hemos pensado alguna vez que estaríamos mejor sin conocer algunas cosas, pero aún así, queremos conocerlas. Es irremediable, siempre tendemos a volcarnos en algo. En nosotros o en lo demás, siempre estamos tras una respuesta. Quizás a la pregunta más sencilla de responder, quizás a la que no se puede responder.

Perseguimos algo que quizás no exista, algo que quizás ni trata de moverse. Pero aún así lo perseguimos, y no tenemos otro medio de alcanzarlo que mediante la pregunta. A veces nos empeñamos en buscar su rastro como huellas impresas sobre la realidad inmediata, pero aunque las veamos, o creamos verlas, nos es del todo imposible encontrar siquiera el rastro, no ya la presa, sin buscar primero dentro de nosotros.

Sin un Yo no hay un Otro, necesitamos conocernos para poder saber cómo interiorizamos lo Otro. Necesitamos la reflexión para responder la pregunta, nos identificamos con la respuesta y desde ella nos re-creamos, desde nuestro interior.

La verdad, si existe, está en el fondo de un pozo sin fondo. Ahí la puso Demócrito, y con razón, pues si hubiese una verdad absoluta nos sería imposible alcanzarla. Nos asomamos y asomamos al pozo, algunos caen y mueren, otros hacen de la oscuridad su ansiada verdad y algunos simplemente se limitan a observar el diámetro del pozo. Nosotros nos quedaremos con nuestra verdad hecha a medida, con el agua que podamos sacar en el cubo y que al beberla haremos parte de nosotros. Nosotros tenemos nuestra alétheia y nos saciamos gota a gota.

Es nuestra reflexión la que nos permite conocernos, es nuestra reflexión la que nos va a permitir conocer el mundo. El filósofo no nace, se hace al tomar la decisión de renunciar al mundo, preguntarse y buscar por siempre. Ahí está el filósofo, preguntando siempre aunque nadie escuche jamás, pues siempre estará él y su respuesta será eco de su existencia.


Dos Veces García. Alétheia con cuentagotas.

martes, 30 de diciembre de 2014

Por fin.


Por fin

Este es nuestro momento
Este momento es nuestro
Un bonito  recuerdo que nunca se irá
Toda una eternidad para disfrutar
este momento.
Mis manos temblorosas desabotonaban tu camisa blanca
Mientras tu me quitabas la camiseta
Ensimismado
Contemplé tu desnudez
Tu largo pelo castaño
Suelto
caía por tu cálida espalda
Atraje tus blancas caderas hacia mí.
Y te besé el cuello
Entonces mi mirada se encontró con la tuya
Y tus labios rojos me sonrieron
Por fin




Sergio Rodríguez Espejel. Los Seres Únicos.

viernes, 26 de diciembre de 2014

La función socio-personal de los videojuegos.

Llevaba mucho tiempo con ganas de escribir un artículo en este blog multitemático que me ha llamado la atención desde que lo descubrí. 

Así que, en primer lugar, me gustaría agradecer la labor de los administradores del sitio, quienes ofrecen la oportunidad de leer a otros blogueros y participar, más allá de cumplir un fin publicitario.

A continuación, quería hacer una reflexión sobre los videojuegos como tema en general, pero sin duda, más profunda que las que hago normalmente en mi blog. 

El tema en cuestión a tratar hoy es la función que cumplen los videojuegos en el jugador y en la sociedad, y plantearnos si contribuyen a la diversión  únicamente o pueden tener otros objetivos como la formación o aprendizaje, desarrollo de capacidades humanas o si, en un abanico más amplio pueden considerarse cultura.

Desde su nacimiento (de por sí un tema ya muy controvertido), pongamos, por la década de los 70 con el videojuego Pong (Atari, 1972) los videojuegos supusieron un cambio en la temática del ocio y tiempo libre, predestinados, ya de por sí, a ocupar grandes cantidades de este como en aquella época lo podrían hacer las películas y series de televisión, la lectura o los juguetes (en los más pequeños). Esta diferencia en ocupar los ratos de tiempo libre fue el primero de los muchos cambios en la sociedad y en los individuos que iban a hacer los videojuegos.

Se ha necesitado un periodo de tiempo para que los videojuegos arraigasen en la sociedad, y yo pienso que fue con la redirección del mercado a los más pequeños con la salida de la consola NES (Nintendo, 1985) cuando empezaron a tomar forma en la sociedad juegos de gran éxito, como The Legend of Zelda (NES, 1986), Super Mario Bros.(NES, 1985) o Contra (NES, 1987) y otros que ya existían, como Tetris (1984) que llegó a NES en 1989, Mario Bros. (Arcade, 1983) o Punch Out!! (1984).

Estabilizados ya estos juegos en la cultura, el éxito no queda solo ahí, sino que se expande con merchandasing, series de TV o películas a otros niveles. 

En la década de los 90 surgen dos sagas que marcarían la década, siendo Sonic (1991) y Pokémon (1996), muy importantes en la historia de los videojuegos, aunque también lo son otras como Resident Evil (1996) y sería la década para que floreciesen sagas creadas anteriormente como Need for Speed, Street Fighter y Castlevania. De esto, podemos concluir que los años 90 consolidaron los videojuegos como otro tipo de ocio.

Así, continuamos avanzando a nuestra época actual al ritmo que lo hacen los videojuegos, y es cuando empiezan a surgir cuestiones, de las cuales expongo una, quizá la más preocupante, que trataré de contestar: “¿Contribuyen los videojuegos al desarrollo mental o todo lo contrario?”, una pregunta que muchos padres se han hecho. La respuesta depende, sin duda, de varios factores como el tipo de videojuego (o el videojuego en particular) y la edad del jugador. Sin duda, no creo que debiéramos poner a jugar a Call of Duty a un niño de 7 años, pero seguramente pueda hacerlo alguien más mayor, aunque depende de su madurez mental.

Hay juegos (sean mejores o peores) que ayudan a mejorar el funcionamiento de la mente, y prueba de ellos son Tetris, Mario is Missing, Mario’s Time Machine, los Brain Training o la cantidad inmensa de juegos de lógica y aprendizaje de idiomas que hay para Nintendo DS.

De todo esto podemos concluir que:
  •  Los videojuegos se han afianzado en la sociedad y (algunos) han contribuido a su desarrollo, en particular en el ámbito tecnológico, pero también en el económico (es decir, al mercado) y pedagógico.
  • Son parte de la cultura, no comparable a mi punto de vista a la literatura o el teatro pero sí a las películas.
  • Bien utilizados son un perfecto elemento de aprendizaje y diversión.

Os animo a replicar en los comentarios y, por supuesto, os deseo unas felices fiestas a todos los lectores.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

¿Y si me reúno contigo?

El día se volvió oscuro y gris, cuando supe lo que pasó. Las horas se volvieron muy largas. Este hecho interrumpió mis ganas de entrar en mis sueños. El hecho de que ya no estuvieses aquí, hizo que mi alma se rompiese entera en miles de pedazos pequeños que te llevaste cuando te fuiste de aquí.
¡Qué injustos fueron los siervos de Dios! ¡Qué desgracia más grande me enviaron los ángeles cuando tu alma se llevaron! No pensaron en el daño que causaría. Tú misma no pensaste en ese daño. Te has ido, y mis ganas de seguir se desvanecieron contigo.

Pregunto yo, a los cielos que sobre mí se posan, ¿permitirán que me una a ti?, ¿o tendré que esperar varios años hasta que con suerte un accidente sufra? Rezo cada día porque todo esto fuese un sueño, y que las flores blancas que te rodearon te ayuden a levantar, y a acercarte a mí. A volver a ser felices tú y yo. A sentir ese calor tuyo sobre mí. Ese amor que sentías hacia mí, y que yo te correspondía.

Y yo me pregunto, ¿que pasaría si yo decido unirme a ti?, ¿los ángeles toleraran esta decisión? Ellos nunca te devolverán a la vida. Pero en cambio, yo puedo tomar la decisión de unirme a ti, como en tierra yo me uní.

¡Ojalá este infierno acabe! No hay mayor tortura que el saber que te necesito cada día. El no poder disfrutar de tus rasgos que tan especial te hacían. El no poder decirte nada, ni sentir mis labios con los tuyos. ¿Qué le hice a Dios para que me ahogue en este sufrimiento que me consume? Si de ellos dependieran, pasarían años y años, y me reuniría contigo cuando ya te haya olvidado. 

Pero los ángeles no me borraran ese pensamiento, impedirán que me una a ti. En este momento haré como tú hiciste. Como en el momento en que te fuiste sin decir nada, aunque me quedase el consuelo de saber que me querías. Me limitaré a cerrar los ojos, y esperar en plena oscuridad a abrirlos para que, una vez abiertos, pueda ver tu rostro otra vez.


lunes, 22 de diciembre de 2014

La infinitud del Otro y la negación del Yo.

Toca hacer una de mis actividades favoritas, hacer daño a la creencia en dioses. Yo no creo en dioses ni nada parecido, ni creo que se necesite probar su no-existencia. Si hay alguien que cree en la existencia de algo, ese alguien es quien debe probarla y no pedir a los demás que prueben su no-existencia.

Bueno, todos saben que hay multitud de argumentos al respecto de la existencia de dioses, divinidades y demás entes parecidos que, por comodidad y cercanía, voy a nombrar como "Dios". Algunos de estos argumentos son para probar su existencia y otros para negarla, los hay interesantes y patéticos. Desde luego no voy a intentar demostrar nada, al menos en esta entrada, aunque siento la necesidad, o quizás el deber, de destruir la idea de Dios. Como digo, no es lo que pretendo en esta entrada, simplemente voy a plantear unas "preguntillas simples" sobre una de sus más famosas cualidades, la de ser infinito, y sobre la contrariedad que esto presenta a la propia conciencia que cada quien tiene de sí mismo.

Partamos de una base, que no intentaré probar y que damos por válida para no complicar el asunto y que podamos centrarnos en lo que quiero. Partiremos de la convicción de tener conciencia de uno mismo. Voy a aceptar esta idea y a usarla como prueba de que existe, o al menos hay, algo que llamamos "yo" y que se destaca principalmente por no ser "lo otro". Diremos que hay un Yo porque es distinto a un Otro, es decir, que Yo es algo que hay y que no concuerda con, o que no es lo mismo que, lo Otro, entendiendo esto último como todo lo que no es Yo. Entonces aceptemos que hay un Yo y que hay un Otro, y que la existencia de cada uno de estos entes depende de la existencia del otro.

Entonces, una vez aceptada esta diferencia en la realidad, aceptamos que no hay una continuidad total que abarque la realidad, es decir, que no hay un todo que integre como un mismo ente a la totalidad. Hemos aceptado que hay un Yo, por tanto, no hay un Todo, incluso si creemos ser ese Todo, porque hemos aceptado un Otro.

Que sí, que es todo muy simple y damos por hecho varios asuntos importantes, pero si no lo hacemos así esta entrada podría convertirse en varios volúmenes de miles de páginas, y ni lo pretendo, ni tengo tiempo, ni soy la persona más adecuada para ello. Entonces, sigamos adelante y usemos lo escrito para plantear de forma simple las cuestiones que me interesa plantear. Hay mucha tinta al respecto, a favor, en contra, con planteamientos complejísimos, sencillísimos, admirables, patéticos... pero yo voy a aceptar que al tener conciencia del Yo, la realidad es algo que consiste al menos del Yo y lo Otro.

Ahora planteo la cuestión. Si aceptamos que Dios es infinito, aceptando previamente la existencia de un Otro llamado Dios sea cual sea su composición u orígen, entonces ¿cómo podría aceptar mi propia existencia, o al menos que mi Yo esté o sea en la realidad, al mismo tiempo que un Otro (al que llamamos en esta entrada Dios) que es infinito aun cuando este Otro abarcase el Todo exceptuando mi Yo? ¿Cómo podría ser la realidad más amplia que un Otro infinito y un Yo? Aunque aceptáramos la realidad como infinita, no podría acoger en su infinitud algo infinito y algo más.

Si seguimos por aquí, habría que aceptar un Yo o la infinitud de un Otro. Y si aceptamos al Otro infinito, dejaría de ser un Otro para ser el Todo del que formamos parte, porque está claro que estamos en algún lugar de la realidad, la pensemos del modo que la pensemos. Aceptando a este Otro infinito, aceptamos que no existe ninguna separación a nivel existencial entre lo que hemos acordado en llamar Yo y Otro y que desde entonces habríamos de aceptar su no-existencia para aceptar que únicamente existe, o hay, un Todo. No habría algo que llamar Yo, ni algo que llamar Otro. Sólo Todo y sus partes.

Es decir, siguiendo el argumento y aceptando lo planteado inicialmente, concluyo que aceptar la existencia de Dios (léase "Ente infinito") incluye la negación de uno mismo, algo a lo que me niego rotundamente y que pocas personas podrían realmente, y digo con todas sus implicaciones, aceptar.

Dos Veces García. Alétheia con cuentagotas

jueves, 20 de noviembre de 2014

¡Siente!

¿Recuerdas la sensación que sentiste con tu primer beso? Recordarás a esa chica, o ese chico, que te hizo sentir aquello por primera vez. Acercarnos, sentir la respiración del otro, cerrar los ojos quizás, ¿porque no? ¡para aquellos más románticos! y como no... el tan esperado momento. El Beso.

Yo aún puedo recordar el mío. Me hice 117 kilómetros en autobús. ¡Sí! ¡He dicho 117 kilómetros! Pensarás que estoy loco y te entiendo.

"Por qué darte esa paliza con la de niñas que hay por ahí dispuestas a cabalgarte cual Amazonas en plena temporada de fertilidad"

¿Sabes qué? Tienes razón. Podría haber salido una noche de mi casa, haberme unido al ritual social popularmente conocido como botellón, haber ingerido una cantidad poco recomendada de alcohol y haber acabado con algún miembro del género opuesto de mi especie (detallo aquí mi heterosexualidad como muestra de mi comodidad con ella) dejárnos llevar por nuestros impulsos más primitivos y a la vez, quede todo dicho, más placenteros. Sí, podría haber hecho eso y no lo hice, y no pienso seguir este párrafo con ese previsible "pero" que ya andas buscando en estas líneas. ¡Simplemente no lo hice así y decidí hacerme mis putos 117 kilómetros!

Bueno sigamos por donde lo dejamos... sí, el beso. El caso fue que tras casi un año de chatear con lo que era para mí una chica increíble, decidí poner el coraje por el que no me había caracterizado antes e ir a verla en persona... ¡por fin! ¡Fue indescriptible! Allí estaba esperándome, en aquella estación que siempre recordaré mientras no me lo impida un irónico pero probable alzheimer. Al contrario de lo que estás pensando... No, no la besé al bajarme del autobús. Lo más fácil sería culpar a los nervios del momentazo, pero tanto yo como mi conciencia sabemos que era un maldito cagado inexperto.

Dimos un paseo, me enseñaba su pueblo, donde había crecido y pasado su infancia, cosa que no es que me entusiasmara en aquel momento la verdad. Pero ella estaba tan impactada como yo la verdad y uno siempre intenta evitar esos silencios incómodos de las primeras citas, ¿no es así? Recuerdo incluso que hacía una calor sofocante y temía sudar y que se me formasen los lagos sobaqueros, y peor aún…¡Que ella lo notara!

Acabamos ese primer acercamiento en su casa donde nos subimos a un pequeño pero a la vez coqueto desván que tenía ella, donde un poco de música amenizaría lo que los dos ya sabíamos que iba a ocurrir... nuestras miradas se centraron la una en la otra de una manera en que pareciera que de un momento a otro nos gritaran: "¡Hacedlo ya! ¡Besaos!".
Y así fue como ocurrió, la agarré de la mano me acerqué a ella y sentí como me fundía en sus tiernos y jóvenes labios algo fríos por el fuerte aire acondicionado que nos acompañaba en el momento.

Ese momento, esa sensación, eso es lo que quiero hacer que revivas en este mismo instante. ¿Recuerdas como fue el tuyo? Estoy seguro de que sí. Es como si todos esos "problemas" por los que los adolescentes se sienten perseguidos dejasen de existir, porque más allá de esos labios ha dejado de salir el sol cada mañana, es como si dejase de moverse el aire a tu alrededor, es como si dejase de importar quienes fuimos en algún momento porque a partir de ahora ya no somos esa persona. A partir de ahora es cuando seremos.

¿No piensas tú también que deberíamos sentirnos así más a menudo? A todas horas estamos estresados por esto, agobiados por aquello… Vivir la sensación de ese primer beso es la monotonía que utópicamente merecemos. Somos racionales, inteligentes. Nuestro potencial no conoce límites más allá de los metafóricamente físicos, así que, ¡hagamos de nuestra forma de afrontar el día a día  un paraíso de las emociones!
Si llueve deja que tu oído se deleite con el ronroneo de las gotas que chocan con el cristal de tu ventana, si suspendes un examen haz que tu cabeza desee aprender más, si te rechaza esa chica por la que llevas un tiempo perdiendo el culo, o ese chico, inspírate con la emoción de conseguir que una mejor no pueda vivir sin ti… Podría seguir poniendote ejemplos hasta que el editor de textos me odie por haberme auto incautado del monopolio de su uso exclusivo, pero creo que ya captas la idea.
Lector, curioso… amigo,
SIENTE!
Sr.A

viernes, 14 de noviembre de 2014

El amor en tres segundos

Un, dos, tres…repítelo conmigo al compás de un viejo reloj de aguja: uno, dos, tres. ¿Ya te has enamorado? Tres segundos me bastaron para rendirme a ti, tres míseros y fugaces latidos para caer irremediablemente hechizada.

Eran las ocho en punto de la mañana cuando me encontraba en medio del andén del metro. Me dirigía como cada mañana hacia mi trabajo, un hábito tan cotidiano como tedioso. Desconecté los cascos cansada de aquella repetitiva música y levanté la vista hacia el cartel que anunciaba la hora de llegada del metro, me quedaba exactamente un minuto. Eché un vistazo a la máquina expendedora y decidí comprarme una botella de agua, rebusqué en mi bolsillo una pequeña moneda y la metí en la máquina esperando. Al principio me pareció gracioso que la máquina se negase a aceptar mi moneda cuando al final, desesperada, miré el reloj de nuevo, me quedaban sólo treinta segundos. Furiosa, lo intenté una última vez pero al instante un sonido metálico me advirtió que la moneda había caído de nuevo, sin ser aceptada.

- Déjeme probarlo. - Escuché una voz masculina que me hablaba desde atrás, ese fue nuestro primer segundo de contacto. Recuerdo nítidamente tu tono, un tono tan controlado y elegante como pausado a la vez. Jamás una voz me había parecido elegante antes, una voz tan agradable y envolvente.

En ese segundo latido recogiste mi pequeña moneda con tu grande mano delgada. La metiste de nuevo a través de la estrecha ranura y esperaste. Yo volteé curiosa a contemplarte, tus facciones parecían serias y concentradas, fijas ante esa máquina, como si realmente te importase conseguirme aquella bebida. En ese momento llegó a mí tu sutil fragancia masculina y yo me acerqué inconscientemente para degustarla. Un delicado roce de nuestros hombros nos obligó a separarnos, mandándome una vibrante sacudida.

La máquina emitió un estrepitoso golpe trayendo por fin mi botella. Tú la recogiste con gracia, con aquella reconfortante y masculina mano. Recuerdo que ibas tan elegante, vestido con tu traje gris, perfectamente ceñido. Yo me quedé enmudecida, sin comprender cómo algo tan imposible y frustrante te había resultado tan absurdamente sencillo.

- Tome.- Me dijiste al verme sin reaccionar. Ese fue mi tercer y último segundo antes de captar tus ojos color chocolate. Alcé mi vista para recoger la botella de agua y me fasciné, sintiendo como algo muy hondo se unía a esos ojos para siempre.

- Gracias. –Tú volviste a sonreírme y yo me sentí perdida, una sonrisa encantadora que logró sacudirme por dentro. Entonces te peinaste tu corto cabello castaño como si sopesaras decirme algo más. Yo esperé impaciente sin saber qué preguntarte cuando dándote por vencido, recogiste tu maletín del suelo. Te observé en silencio viendo cómo te alejabas, quise gritarte para que siguieras hablándome, necesitaba preguntarte tanto. Te parecerá absurdo pero en ese momento noté como algo muy mío escapaba contigo, perdiéndose para siempre a través de esa andana. A partir de entonces tú mejor que nadie conoces nuestra historia. Uno, dos, tres, martilleaba un viejo reloj de aguja.



Voy a contar contigo si me lo pides, uno, dos, tres, y voy a contestarte, para entonces ya estaba completamente enamorado. El día que te encontré peleándote con esa máquina expendedora me pareciste encantadora, mirabas enfurruñada aquella máquina como si fuera estúpida. De hecho, llevaba muchos meses espiándote en esa andana de metro pero tú siempre parecías tan metida en tu propia vida que dudo que me reconocieras. No me extrañó tu expresión de sorpresa al verme pero me alegré cuando por fin, me miraste a los ojos. Gracias, me contestaste con una tímida sonrisa, llevaba tanto esperándola.En ese momento fui un tremendo estúpido, incapaz de preguntarte nada, maravillado por tus ojos de miel. Me aparté despacio de esa máquina expendedora y te observé de reojo desde la andana. Tú parecías absorta con tu botella, sin mirarme de nuevo. El traqueteo avisó de la llegada del metro arrancándome las pocas esperanzas para lograr alcanzarte de nuevo. Ambos nos subimos en el mismo vagón y tú te me acercaste, aún recuerdo tu dulce melodía cuando me invitaste a un café. Yo acepté desconcertado, sin poder creerme mi suerte.

Dices que en tres segundo te enamoraste de mí pero yo llevaba tantos ya enamorado. Me enamoré de ti viéndote en esa andana día tras día, conectada a tu reproductor de música, leyendo un libro o escribiendo en el móvil, me enamoré de ti hacía ya demasiados segundos. Ese fue nuestro primer café de muchos, por tan sólo tres míseros segundos. Uno, dos, tres, martilleaba un viejo reloj de aguja.

martes, 11 de noviembre de 2014

Tus pasos


Eres igual al sendero por donde caminas. Tan fuerte para construir un mundo maravilloso y tan vulnerable para buscar la manera de sentir que estás a salvo.
Hay muchas cosas buenas que te mantienen caminando. Te dejas fluir, pero no te rindes ante tus sentimientos momentáneos. Tienes miedo, pero aún así no te detienes.
¡Haces!
Tu vida es una obra artesanal. Escoges tus amigos, tus fuentes de amor, tus momentos de deleite… Te diriges a donde quieres, escuchas la música que quieres y te muestras al mundo como una jacaranda de febrero. Eres la fuerza de Violeta Parra y la búsqueda de Jaramar.
Tus pasos son sensuales, pero firmes. Eres diferente. No pasas inadvertida.
¡Quiero ser el lugar hacia el que caminas!

Eduardo López López. PURAS VAGANCIAS

viernes, 7 de noviembre de 2014

¿Se sienten más felices las mujeres o los hombres?

¿Es la felicidad una cuestión de género?
Socialmente se dan los estereotipos de género, según los cuales un hombre o una mujer, en general, ha de comportarse de un modo u otro por el simple hecho de pertenecer a uno u otro sexo (ser hombre o mujer), es decir, se les asignan unas determinadas características de personalidad, funciones y/o roles a ejercer "características" de su sexo.
Ejemplos de los anterior serían: el hombre "ha de ser valiente, fuerte, estar centrado en lo laboral, no mostrar sus sentimientos..."; Mientras que la mujer "es débil, emocional, centrada en la familia, cuidadora..."). 
Dejando a un lado lo absurdo de los estereotipos de género, que no hacen más que intentar controlarnos y oprimirnos a todos desde un punto de vista patriarcal, tanto a #hombres como a #mujeres, y no respetan ni nuestros derechos ni nuestra individualidad y mucho menos el gusto por la diferencia y la diversidad, centrémonos en los resultados de algunos estudios psicológicos sobre la felicidad en torno al género:
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-  Las investigaciones de Wood, Rhodes y Whelan (1989) y Mookherjee (1997), en EE. UU., señalan que las mujeres son más felices que los hombres.

-  Sin embargo, según un estudio de Reynaldo Alarcón de la Universidad Ricardo Palma, Profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima), del año 2000, no existen diferencias entre la Felicidad que sienten hombres y mujeres.
Dicho investigador, examinó las relaciones entre  felicidad y las variables psicológicas siguientes: frecuencia de afectos positivos, intensidad de experiencias emocionales, extraversión,  individualismo y colectivismo.
Obteniendo que la media de Felicidad para hombres fue de 17.69 y para mujeres 17.76.
Dicho de otro modo: el 59 % de los varones y el 61% de mujeres manifestaron ser felices. No siendo significativa la diferencia, por lo tanto.
-  El estudio de Lu, en 1996, en Taiwán, encontró que las mujeres están más satisfechas que los hombres en algunos aspectos de la vida, como, por ejemplo, las relaciones sociales.

-  Mientras que un grupo de investigadores de la Universidad de Southern, California (EE.UU.), analizó los datos de la Encuesta Mundial Gallup, realizada en 73 países. 
Y vieron que, en general, en la mayoría de los países las mujeres y los hombres sienten prácticamente la misma felicidad. Pero, ojo, en el 24 % de los países estudiados ellas son más felices que ellos.
Los investigadores comentan en la revista Journal of Happiness Studies que los resultados muestran que las diferencias en el bienestar entre géneros no se asocian a temas como status económico, derechos de las mujeres, religión o ubicación, pues actualmente aún existen claras y marcadas discriminaciones respecto a esos temas en las mujeres (menor salario por el mismo trabajo, la llamada doble jornada, etc.).  
-  En Chile, en un estudio se obtuvo que los hombres manifiestan ser más felices que las mujeres, pero no de manera significativa.  
Aunque según otros estudios de Chile sobre la Encuesta Casen 2011 y la CEP realizada el mismo año, ellos son más felices. 

-  Mientras que otro estudio llegó a la conclusión de que las mujeres, que a los principios de 1970 reportaron que eran más felices que los hombres, son ahora un poco menos felices.

 La explicación podría extraerse, quizás, de otro estudio que analizó el cambio en los últimos cuarenta años en la cantidad de tiempo que los hombres y las mujeres invierten en realizar tareas que no les gustan.
 Y es que desde 1960, los hombres han reducido gradualmente las actividades que no les gustan. Con lo que trabajan menos y se relajan más.

 Pero las mujeres han reemplazado parte del tiempo de los quehaceres domésticos por el del trabajo remunerado, la llamada “doble jornada”, estando más tiempo haciendo cosas que no les gustan, por lo tanto. Justo a la inversa que los hombres… 

Como conclusión, decir que es evidente que aún falta mucha investigación al respecto para aclarar totalmente la cuestión de si son las mujeres o los hombres más felices, pues los resultados son contradictorios actualmente.
Aunque, sí que parece que existen más evidencias de que, a pesar de no existir diferencias significativas, el género femenino se siente ligeramente más feliz. ¿Tendrá que ver con lo que se ha descubierto en un estudio reciente en Lima publicado en la revista Progress in Neuro-Psychopharmacology?
Dicho estudio, llamado “The MAOA gene predicts happiness in Women” coordinado por Henian Chen, reveló que la mujer cuenta con el llamado “gen de la felicidad”, con lo que por lo visto es más fácil que ellas sean más felices que los hombres.
Una baja presencia del gen de la monoamina-oxidasa A (MAOA), significa un incremento en la felicidad personal de las chicas, efecto que no está presente en ellos.
Con lo que, parece ser, que biológicamente las mujeres están más predispuestas a ser felices que los hombres. Aunque, evidentemente, existen otras muchas variables que influyen en la felicidad de cada cual. No obstante, habrá que seguir estudiando al respecto.

martes, 4 de noviembre de 2014

Hoy en "grandes" periodistas: Los Manolos.


Me encuentro viendo el programa de 'Los Manolos' mientras os escribo mis más modestas y molestas palabras de hoy. No soy ningún experto en periodismo, y no dudo de la capacidad de los integrantes de los figurantes de dicho tinglao', pero no llamaría periodistas a personas que se dedican a contar los segundos que dura un bostezo de Cristiano Ronaldo o lo qué dura una carrera del Cholo Simeone al celebrar un tanto de su equipo. Es más, no llamaría periodistas a quienes dan más cobertura a la negativa de Messi a ser cambiado que a los problemas que tienen los equipos modestos de nuestro país. Justo en este momento acaban de dedicar 20 segundos a la noticia del jugador de fútbol que muere al celebrar un gol haciendo volteretas y partiéndose el cuello. Una noticia horrible... y le dedican los mismos segundos que a la siguiente: "El Tata se confunde y se sienta encima del café".

No hay más que decir. Salvo una cosa: cuando se le ríen las gracias a un payaso, este se crece. Y eso es lo que les ha pasado a los payasos de los 'Deportes' Cuatro. Parte de que le dediquen 35 minutos al Madrid y al Barça, y solo 10 a las demás noticias del fútbol nacional e internacional, además de los otros deportes como el tenis, el baloncesto o el motociclismo, es nuestra. Es nuestra porque seguimos tragándonos esa mierda que, además, tienen el valor de seguir llamando 'Deportes'. Hay profesionales que cobran más por tragar menos.


No penséis que odio el deporte o el fútbol. Nada más lejos de la realidad. Soy del Betis. Desde pequeñito. Y, precisamente por eso, me produce tanta rabia que le dediquen pocos minutos de su programa a equipos como el mío. Y únicamente cuando juegan contra uno de los grandes o les va como el puto culo.

Siempre se ha dicho que España es un país solo de fútbol. Mentira. Es un país solo de Madrid o Barça. El Atlético, el Sevilla o el Valencia son equipos pasajeros. Porque os recuerdo que no hace tanto el Celta jugó la Champions y era el equipo 'top'. Al igual pasó con mi Betis, con el Athletic de Bilbao o el Depor. Los únicos que persisten son los merengues y los culés. Y, naturalmente, esto lo saben Lama, Carreño y compañía.

Es obvio, que las cadenas miran más por la cantidad que por la calidad de sus espectadores. Pero macho... a los periodistas se les supone un mínimo de ética y moral. Un mínimo de ética y moral que les obligue a informar 'objetivamente' de todo lo realmente relevante a cerca del mundo del deporte. Y ese mínimo no está en los pelillos del culo de Messi ni en sus vómitos. Aunque por desgracia, en un país en el que 'Gran Hermano' ha llegado a 15 ediciones, es lo que vende. A nadie le importa ya los problemas del Murcia, ni la situación límite por la que ha pasado y esta pasando el Zaragoza. Solo nos importa que le pasa a Cristiano o a Messi.


En fin, como ya he dicho, España siempre ha sido un país de fútbol (Madrid y Barça). Esto ha ocasionado que le demos mas relevancia a programas como 'Los Manolos', que a programas como 'La Sexta Noche' (muy recomendable si quieres enterarte de lo que ocurre en este país).


Espero que cuando volváis a ver el programa de Lama y Carreño, seáis más críticos y exigentes con el tipo de periodismo que nos merecemos.


PD: ¡¡VIVA EL BETIS!!

Carlos Manzano   Palabras Molestas

viernes, 31 de octubre de 2014

Igualdad a cambio de educación.

Si algo hemos demostrado los seres humanos con nuestra forma de actuar a lo largo de la historia es que somos animales de costumbres, cuya manera de pensar se ve a menudo influenciada por determinados comportamientos de su misma especie en épocas anteriores, dejando entrever quizá los rastros de su pasada mentalidad antropocéntrica que, aunque en la teoría implica considerar al ser humano el eje central de todo, en la práctica y a pesar de la naturaleza humana de la misma, bajo ningún concepto concebiría a la mujer como figura central, reflejando así la mentalidad masculina que prima en nuestra especie desde tiempos inmemoriales.

Partiendo de aquí y una vez analizada la raíz del problema, lo propio es buscar soluciones. Con este fin surge la Ley Contra la Violencia de Género, aprobada en diciembre de 2004 y que ha supuesto un considerable avance en la lucha contra el machismo en nuestro país, sin embargo, aún queda mucho por hacer. Hablamos de un 15% jóvenes que dicen entender este tipo de injusticias en determinadas circunstancias y de más de 50.000 mujeres menores de 30 años con una orden de protección, alarmantes cifras que demuestran que, por encima de lo estrictamente legislable, la situación requiere de una exhaustiva labor de concienciación social.

Mi conclusión es que la violencia de género no es más que un reflejo de la situación minorizada en determinados aspectos que aún hoy ocupa la mujer en nuestra sociedad, una sociedad que opta por enseñarlas a defenderse en lugar de enseñar a los hombres a no maltratar. Es cierto que es necesario establecer unas leyes ecuánimes que abarquen y propongan remedios eficaces a los principales conflictos que implican este tipo de abusos, no obstante, considero que la única solución a largo plazo es la educación.

Si nos paramos a analizar las causas de este problema, observamos que una educación que fomente la igualdad de género, tanto por parte del profesorado en los colegios como de los padres en casa, es crucial para la erradicación de este tipo de injusticias. El problema aparece cuando dentro del ámbito familiar no hay formación suficiente pata transmitir que padres, madres, hijos e hijas merecen idéntico respeto. Aún así, en ningún caso debemos dar esta batalla por perdida, sino que ahora más que nunca es indispensable persistir en la lucha por la igualdad de género, pues una juventud bien formada equivale a una sociedad futura justa y tolerante.

martes, 28 de octubre de 2014

La mayor hipocresía de la sociedad actual.

A todos nos consta que muchos de vosotros os lleváis las manos a la cabeza cuando escucháis que hay personas manifestándose por el sacrificio de un perro; protestando por el uso de las pieles de animales para crear prendas que ya existen de forma sintética; armando revueltas para acabar con la tauromaquia, dejando de comer carne o repartiendo propagandas para que hagamos frente a la contaminación de nuestras ciudades. 

Tratamos como a verdaderos locos a aquellos que se preocupan por estos aspectos "sin importancia" con todas las enfermedades que hay, las violaciones, las guerras, el hambre en el mundo... Seguro que nunca os habéis preguntado cuántas de estas personas que critican duramente estas acciones luchan en realidad por la vida de las personas.

Un gran sector no es más que una panda de hipócritas que van proclamando por el mundo lo preocupados que están por lo que ocurre en el planeta y luego salen a la calle y lo primero que hacen es criticar a aquella chica que lleva la ropa de otra temporada; reírse del drogadicto que va gritando por la calle; insultar al "friki que se cree gótico" o incluso llegan a pegar al que les resulte más débil para que los acepten en un grupo de aparentes amigos ... pero claro, DIRÁN QUE LES IMPORTAN LOS NEGRITOS DESNUTRIDOS DE ÁFRICA. 

¿De verdad pretendéis engañaros a vosotros mismos? lo que falta hoy en día es más humanidad, ¿Cómo pretendéis cambiar otro continente si no cambiáis antes el pequeño trocito de tierra en el que os tocó vivir? ¿Sabéis luego quiénes van a las manifestaciones para luchar por los problemas de la sociedad? los mismos que se manifiestan por los animales o por cualquier otro motivo, las únicas personas que se dignan a alzar la voz más allá de las redes sociales, que se preocupan por TODO LO QUE OCURRE y que se lanzan a la calle en vez de a Twitter.

Así nos va... estamos en un mundo donde los que estudian psicología se burlan de las personas con problemas mentales; en la que los ricos les pierden el respeto a los pobres y en el que en pocos días puedes dejar de hablarle a tu mejor amigo sin ninguna explicación; puedes juzgar mal a las personas a las que ni conoces o insultar a los demás por hacer cosas que también vosotros hacéis. Os proclamáis salvadores del Universo en facebook y os dais golpes en el pecho por "lo buenas personas que sois". Hace poco me manifesté por un perro, mañana lo haré por una persona y al día siguiente por el calentamiento global ¿quién sabe? Lo único que tengo por seguro, es que yo por desgracia no puedo hacer directamente nada por salvar a los enfermos africanos, (como mucho formar parte de alguna ONG), pero aquí, en España, puedo hacer maravillas por las personas que forman parte de mi vida o viven cerca de mí. 

Me alegra saber que cada vez somos más numerosos aquellos que nos damos cuenta de que aquí hay algo que no va bien y que debemos hacer ciertas cosas para cambiarlo, los demás, deberíais plantearos en qué clase de sitio queréis criar a vuestros hijos en un futuro...

RESPETO = PALABRA QUE EXISTE EN POCOS DICCIONARIOS (españoles en mi caso). Una lástima.